lunes, 27 de marzo de 2023

Como la tecnología está contribuyendo a la innovación en la industria de la Gestión de Residuos.

 

Estamos viviendo la cuarta revolución industrial, o la también llamada Industria 4.0, por lo que es innegable que los avances tecnológicos están cambiando de forma acelerada la manera como vivimos, volviendo cada vez más borrosa la línea que separa a los humanos de las máquinas.

 

La velocidad a la que están sucediendo estos avances tecnológicos no tiene precedente en la historia de la humanidad y es claro que estos están impactando todos los sectores productivos del mundo, por lo que obviamente la industria de la gestión de residuos no es una excepción a este fenómeno. Para mí, es muy claro que se beneficiarán de esta transición quienes sean capaces de innovar y adaptarse.


Transformar residuos en energía es un claro ejemplo de esta transición. Por ejemplo proyectos de aprovechamiento como el construido en el relleno sanitario Doña Juana, de Bogotá, el cual aprovecha los gases generados por la descomposición de las 6.500 toneladas diarias de residuos que llegan a este lugar, para convertirlos en Biogás. Este proceso de aprovechamiento consiste en captar los gases que se producen en el relleno sanitario, transportarlos hasta la planta procesadora e incinerarlos a muy altas temperaturas para mover unas turbinas que son las responsables de producir energía eléctrica. Esta energía eléctrica se le entrega a la red nacional para su comercialización. 


Estas formas de generación de energía reducen las emisiones de metano y dióxido de carbono producidas en los vertederos y rellenos sanitarios, por lo cual ayudan a reducir las emisiones de gases efecto invernadero, especialmente si lo comparamos con la producción de energía a partir de combustibles fósiles como el petróleo y el carbón.


Otra área donde la tecnología está aportando cambios significativos en la industria de la gestión de residuos es en la optimización de las rutas de recolección selectivas (RRS). Cada vez estamos viendo más camiones habilitados con dispositivos GPS, lo cual permite el rastreo y la gestión de las flotas vehiculares en tiempo real. Adicionalmente se ha incrementado la popularidad del uso de softwares y Apps que ayudan a realizar diseños óptimos de los recorridos urbanos, lo cual deriva en la prestación de un servicio más eficiente y eficaz por parte de las empresas de aseo domiciliario y de gestión integral de residuos, reduciendo de manera considerable costos de mano de obra y, lo más importante, generando un ahorro considerable de combustible.


Dentro de la industrial de la gestión de residuos, probablemente una de las áreas con mayor potencial de crecimiento para la utilización de la tecnología conocida como Internet de las Cosas (o IoT por su sigla en inglés), es en los procesos de separación en la fuente de los residuos domiciliarios. Si se logra realizar una buena categorización y segregación de los residuos antes de que estos se reincorporen al ciclo de recuperación, se reducirían considerablemente los riesgos de contaminación cruzada de los materiales, se necesitaría menos mano de obra en los procesos de recolección y se reducirían significativamente los tiempos de gestión.


Cabe destacar que en Colombia ya hay varias empresas que están proponiendo soluciones de esta naturaleza, utilizando tecnología IoT y algoritmos que mediante aprendizaje automático (machine learning) e inteligencia artificial (AI) pueden reconocer objetos y procesar datos en tiempo real. 


No es descabellado pensar que en menos de una década, en Colombia, podamos tener ciudades inteligentes; en las cuales se esté usando ampliamente la tecnología como herramienta para optimizar el manejo de los residuos urbanos. Esta realidad seguramente incluirá contenedores geo-posicionados en los barrios, tarros de basura inteligentes en los hogares y tecnología sensórica aplicada en toda la cadena de compra-venta y transformación de los residuos. 


Es lo que llegará y depende de todos nosotros ser parte de la transformación, para cumplir las metas del ambicioso plan energético del Gobierno Nacional, cuyo propósito es que a 2030 se reduzcan en un 51% los gases de efecto invernadero y convertirse a 2050 en un país carbono neutral. 


Economía circular, los negocios del futuro


Para entender la economía circular, es necesario primero explicar cómo funciona la economía lineal en la que actualmente estamos inmersos. Como sociedad, desde la revolución industrial y la proliferación de los procesos de producción en masa, hemos estado mal acostumbrados a producir bienes, consumirlos y luego desecharlos (creando así un modelo de consumo en línea recta).


Según el Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, en Colombia se generan cerca de 12 millones de toneladas de basura al año, de las cuales no se reciclan, en promedio, un 83%. Esta cifra es alarmante si entendemos que estos residuos están terminando en rellenos sanitarios, botaderos a cielo abierto, o peor aún, en ríos, mares y bosques; contaminando el aire y las fuentes hídricas que son esenciales para la supervivencia de los seres humanos.


Como antídoto a las nefastas consecuencias para el medio ambiente, producidas por el defectuoso modelo de la economía lineal, nace la economía circular, la cual propone la implementación de un “círculo virtuoso”, en el que en vez de desechar los productos que han cumplido su ciclo de vida útil, éstos sean reincorporados al aparato productivo, para que mediante procesos de reciclaje, se puedan convertir en materias primas aptas para su reutilización.


La economía circular ofrece muchísimas oportunidades de negocio para los empresarios en Colombia. 


Una forma de capitalizar esas oportunidades es a través de la innovación. Gracias a que sus metodologías resultan muy útiles en los procesos de I+D, invertir en innovación se ha convertido en un requisito indispensable para cualquier plan de negocios que tenga como objetivo el crecimiento empresarial. En el contexto de la economía circular, la innovación pueden ser muy útil; para ayudar a desarrollar productos que sean más amigables con el medio ambiente, o a diseñar procesos más limpios en las cadenas de abastecimiento, producción, distribución y comercialización, que acompañado de una sólida estrategia de mercadeo ecológico (o “green marketing” como se le denomina en inglés) brinda una ventaja competitiva clara en el mercado, produciendo resultados muy positivos en la reputación de la empresa y por supuesto en su PyG. 


Otra forma de aprovechar esas oportunidades de negocio es la integración vertical. Como uno de los componentes claves de la economía circular es el uso de materias primas recicladas, contar con un suministro constante y estable de ellas se convierte en más que una necesidad. Para cumplir con este objetivo estratégico, los empresarios pueden optar por adquirir, fusionar o  crear una empresa que se encargue de esa labor. Sin embargo, gracias al auge que vive el ecosistema de emprendimiento en nuestro país, una opción que cada vez adquiere más relevancia, es la de identificar una “startup” (empresa emergente) que traiga a la mesa las capacidades técnicas y el talento humano deseado para invertir en ella.


Finalmente, la invitación es a que los empresarios de nuestro país, empiecen a mirar los negocios desde la óptica que plantea “el círculo virtuoso” de la economía circular: vender más pero dañar menos. Al final esta será la forma de hacer negocios en el próximo siglo y quién lo empiece a hacer desde ahora se estará adelantado al futuro.


lunes, 13 de marzo de 2023

Las tecnologías limpias son la clave para diseñar las ciudades del futuro


 San Francisco va camino a convertirse en la primera ciudad del mundo en no necesitar un relleno sanitario, ya que ha conseguido reducir en un 80% la basura que genera. Esto lo están logrando gracias a la implementación de tecnologías limpias y a la participación activa de sus ciudadanos. Este proceso de transformación, que ya es visto como un caso de éxito por la comunidad internacional, surgió de la implementación de una estrategia que tiene como objetivo convertirla en una ciudad “basura cero”.


El primer componente de esta estrategia tiene como eje central la construcción de una planta de compostaje a gran escala. Esta gran planta de compostaje con la que hoy cuenta la ciudad le ha permitido convertir los residuos de comida, los residuos agrícolas  y el resto de residuos orgánicos, en abono para las tierras productivas de la región. El segundo componente, tiene como núcleo la educación ambiental, la cual ha priorizado el fomento de la cultura del reciclaje, la cual hoy por hoy corre por las venas de todos sus ciudadanos, grandes y chicos por igual.


Esta ciudad norteamericana ha logrado transformar enormes cantidades de lo que antes era considerada basura, sin ningún valor, en un elemento verdaderamente valioso como lo es el compostaje. El compostaje (o compost) es la mezcla de materiales que se obtiene de la degradación y mineralización de residuos orgánicos de origen animal, vegetal y leñoso, que sirve para aplicar a los suelos cultivables con el propósito de abonarlos para mejorar sus características químicas, físicas y biológicas.


Lo más interesante de esta iniciativa de la ciudad de San Francisco es que ha logrado resolver varios problemas de manera simultánea:


1.    Reducir las emisiones de metano producidas por los rellenos sanitarios, una de las principales fuentes de este dañino gas de efecto invernadero.


2.    Lograr que los agricultores de la región pasen de utilizar fertilizantes químicos, que generan grandes problemas medioambientales, a usar compostaje, el cual es un fertilizante orgánico de alta calidad, además que por su precio inferior ha ayudado a bajar los costos de la producción agrícola, según datos oficiales de la ciudad.


3.    Disparar los empleos directos e indirectos relacionados con el manejo y aprovechamiento de estos residuos. De acuerdo a la revista Down to Earth, publicación norteamericana especializada en temas de medio ambiente, salud y políticas de desarrollo, con esta nueva estrategia San Francisco, hoy, genera 200 veces más empleos que con la estrategia anterior y además ahorra muchísimo dinero del presupuesto de la ciudad, el cual era antes destinado al manejo de la basura de la ciudad.


El manejo adecuado de los residuos domiciliarios (recolección, disposición y aprovechamiento) sigue siendo un reto común para muchos países, incluido Colombia. Según el  Informe Nacional de Disposición Final de Residuos Sólidos, publicado por la Superservicios en 2021, en Colombia se generan aproximadamente 11.6 millones de toneladas de residuos al año;  y de acuerdo a las cifras proyectadas por el DANE para el 2022 solo 1.6 millones de estas se reciclaron.


La realidad es que a excepción de la planta Biogás Doña Juana en Bogotá (la cual aún se encuentra en una etapa muy temprana de funcionamiento), en Colombia no se cuenta con proyectos de aprovechamiento a gran escala para los residuos orgánicos.


En los grandes y medianos municipios del país, donde hay habilitados rellenos sanitarios (174 en total), el manejo que se le está dando a este tipo de residuos es el de compactarlos y dejarlos ahí para su descomposición, generando malos olores, plagas y emisiones de gases efecto invernadero. En el resto de los municipios y comunidades del país los residuos se están depositando en botaderos a cielo abierto (84 en todo el país) sin ningún tipo de tratamiento; o peor aún, se están enterrando en las playas o se están arrojando irresponsablemente a los ríos y mares, causando daños inmensurables al medio ambiente.


Sin duda plantear soluciones que permitan el aprovechamiento de estos residuos orgánicos, a lo largo y ancho del país, es uno de los temas que debemos empezar a discutir abiertamente. Las soluciones ya no dan más espera, pues corremos el riesgo de cruzar los “puntos de no retorno” a partir de los cuales los daños ecológicos podrían ser irreversibles.


El manejo adecuado de los residuos orgánicos en Colombia requiere un enfoque integral que abarque desde la separación en la fuente, hasta la recolección, aprovechamiento y disposición final de los residuos. Además, se necesita un compromiso por parte de la sociedad, las empresas y las autoridades para implementar soluciones sostenibles y eficaces.


En mi opinión, existen varias líneas de acción que una política pública de esta naturaleza debe contemplar para brindar una verdadera solución al problema que llevamos décadas viviendo en Colombia con el manejo de los residuos domiciliarios:


1.    Fomentar la separación en la fuente: promover la correcta separación de los residuos orgánicos en los hogares, empresas y establecimientos comerciales para que puedan ser gestionados de manera adecuada.


2.    Implementar sistemas de recolección y aprovechamiento: es importante contar con rutas de recolección selectiva para los residuos orgánicos para luego llevarlos a plantas de aprovechamiento.


3.    Fomentar el compostaje en el hogar y en pequeñas comunidades: el compostaje es una alternativa viable y sostenible para el tratamiento de residuos orgánicos. Solo en Bogotá D.C., según datos del UAESP, se producen aproximadamente 3440 toneladas diarias de residuos, de las cuales el 51% son de tipo orgánico.


4.    Promover la economía circular: este modelo de producción y consumo se basa en la reducción, reutilización y el reciclaje de materiales para garantizar un crecimiento sostenible en el tiempo. Fomentarla en Colombia podría ser una solución efectiva para reducir la cantidad de residuos que se producen en el país.


5.    Incentivar la innovación y la tecnología: se pueden desarrollar tecnologías innovadoras para el tratamiento de residuos orgánicos, como la producción de biogás o la generación de energía a partir de la biomasa.


En conclusión, sería maravilloso que colectivamente soñáramos con ciudades “basura cero” y que nuestros gobernantes y legisladores entendieran que para lograrlo se necesitan políticas públicas coherentes y ajustadas a nuestra realidad. No me cabe duda que en el diseño de las ciudades del futuro, que por definición tienen que ser sostenibles en el tiempo, debe haber muchos capítulos en los que las tecnologías limpias sean la prioridad. 

sábado, 4 de marzo de 2023

Cali y el nuevo “oro negro”


 En Cali, el relleno sanitario que hasta 2008 prestó sus servicios a nuestro municipio, más los de Candelaria, Yumbo y Jamundí, estaba ubicado en el suroriente de la ciudad y se llamaba Navarro. Desafortunadamente después de cuatro décadas de actividad este llegó a su nivel máximo de capacidad y colapsó, por lo que tuvo que ser intervenido de urgencia y clausurado permanentemente. En la actualidad los residuos que producimos en Cali (más los de otros 15 municipios del Valle y Cauca) son llevados al relleno sanitario Colomba - El Guabal, ubicando en el pequeño municipio de Yotoco.

 

Solo el municipio de Cali, según datos del DAGMA, produce aproximadamente 1650 toneladas diarias de residuos de alimentos, las cuales en este momento no son aprovechadas sino que simplemente son compactadas en el relleno sanitario y dejadas ahí para su descomposición, generando malos olores, plagas y emisiones de gases efecto invernadero. En otras palabras, en este momento esos residuos son un problema.


Pero lo que muchos no saben es que estos residuos podrían dejar de ser un problema y transformarse en una solución, si los convirtiéramos en compostaje. El compostaje (o compost) es la mezcla de materiales, de color negro y textura granular, que se obtiene de la degradación y mineralización de residuos orgánicos de origen animal, vegetal y leñoso, que sirve para aplicar a los suelos cultivables con el propósito de abonarlos para mejorar sus características químicas, físicas y biológicas. El resultado sería la transformación de algo que actualmente solo genera problemas en los rellenos sanitarios, a convertirse en vida. Es literalmente la transformación de basura a "oro negro".

 

A mí me resulta intuitivo pensar que una región como la nuestra, de vocación agroindustrial, podría beneficiarse de las grandes cantidades de compostaje que se pueden producir con los desechos que llegan al relleno sanitario Colomba – El Guabal, además de producir miles de nuevos empleos directos e indirectos, enfocados en la gestión y transformación de esos residuos orgánicos, y en la comercialización del compostaje.

 

Un buen ejemplo de esto es el de la ciudad norteamericana de San Francisco, la cual va camino a convertirse en la primera ciudad del mundo en no necesitar un relleno sanitario, ya que ha conseguido reducir en un 80% los residuos que genera. ¿Cómo han conseguido esto? Implementando una estrategia orientada a convertirse en una ciudad “basura cero”, diseñada sobre dos pilares fundamentales. El primero, el fomento incesable de la cultura del reciclaje, y el segundo, la construcción de una planta de compostaje a gran escala.

 

Finalmente, mi invitación es a que colectivamente nos soñemos una Cali “basura cero”, para la cual necesitaríamos unas políticas públicas claras y contundentes en estos temas de gestión y aprovechamiento de residuos.

lunes, 20 de diciembre de 2021

Cuatro formas en las que la tecnología está contribuyendo a la innovación en la industria de la Gestión Integral de Residuos

 

Estamos viviendo la cuarta revolución industrial, o la también llamada Industria 4.0, por lo que es innegable que los avances tecnológicos están cambiando de forma acelerada la manera como vivimos, volviendo cada vez más borrosa la línea que separa a los humanos de las máquinas.

 

La velocidad a la que están sucediendo estos avances tecnológicos no tiene precedente en la historia de la humanidad y es claro que estos están impactando todos los sectores productivos del mundo. La industria de la Gestión Integral de Residuos es uno de ellos.

 

Para mí, es muy claro que se beneficiarán de esta transición quienes sean capaces de innovar y adaptarse. No es muy común pensar en la gestión de residuos y pensar en tecnología, por eso hoy quiero compartirles algunos ejemplos en los que podemos ver como la tecnología está impactando la gestión de residuos en nuestro país:

 

Transformando residuos en energía es un claro ejemplo. Proyectos de aprovechamiento como el construido en el relleno sanitario Doña Juana, de Bogotá, el cual aprovecha los gases generados por la descomposición de las 6.500 toneladas diarias de residuos que llegan a este lugar, para convertirlos en Biogás.

 

El proceso de aprovechamiento consiste en captar los gases que se producen en el relleno sanitario, transportarlos hasta la planta procesadora e incinerarlos a muy altas temperaturas para mover unas turbinas que son las responsables de producir energía eléctrica. Esta energía eléctrica se le entrega a la red nacional para su comercialización.


Estas formas de generación de energía reducen las emisiones de metano y dióxido de carbono, producidas en los vertederos y rellenos sanitarios, por lo cual ayudan a reducir las emisiones de gases efecto invernadero, especialmente si lo comparamos con la producción de energía a partir de combustibles fósiles como el petróleo y el carbón.


Otro buen ejemplo es el de la invención de procesos costo-efectivos para reciclar materiales que en la actualidad no se pueden reciclar, pues esto hará la diferencia en el corto plazo. Prueba de esto son los proceso recientemente desarrollados para reciclar materiales como el poliestireno expandido (conocido como icopor) y el tetra pak, los cuales hasta hace muy poco no eran reciclados, pues la cadena de valor para su recuperación no se encontraba lo suficientemente desarrollada; o por una relación desfavorable entre esfuerzo costo-beneficio o por la complejidad técnica de reciclar de un material multicapas, pero que gracias a los esfuerzos de investigación y desarrollo que se venían haciendo por empresas productoras de estos materiales, hoy ambos se están empezando a reciclar, evitando así que miles de toneladas de ellos lleguen a los rellenos sanitarios.

 

Otra área donde la tecnología está aportando cambios significativos en la industria de la Gestión Integral de Residuos es en la optimización de las rutas de recolección selectivas (RRS). Cada vez estamos viendo más camiones habilitados con dispositivos GPS, lo cual permite el rastreo y la gestión de las flotas vehiculares en tiempo real. Adicionalmente se ha incrementado la popularidad del uso de softwares y apps que ayudan a realizar diseños óptimos de recorridos urbanos, lo cual deriva en rutas más óptimas. Esto permite una labor más eficiente y eficaz por parte de las empresas de aseo domiciliario y de gestión integral de residuos, reduciendo de manera considerable costos de mano de obra y, lo más importante, generando un ahorro considerable de combustible.

 

Probablemente una de las áreas más atractivas para la utilización de la tecnología internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés) en la industria de la Gestión Integral de Residuos es en la separación en la fuente. Si se logra realizar una buena categorización y segregación de los residuos antes de que estos se reincorporen al ciclo de recuperación, se necesitará menos mano de obra y se reducirán significativamente los tiempos de gestión.

 

Cabe destacar que en Colombia ya hay varias empresas que están proponiendo soluciones de esta naturaleza, utilizando tecnología IoT y algoritmos que mediante aprendizaje automático (machine learning) e inteligencia artificial (AI) pueden reconocer objetos y procesar datos en tiempo real.

 

No es descabellado pensar que en menos de una década, en Colombia, podamos tener ciudades inteligentes; en las cuales se esté usando ampliamente la tecnología como herramienta para optimizar el manejo de los residuos urbanos. Esta realidad seguramente incluirá contenedores geo-posicionados en los barrios, tarros de basura inteligentes en los hogares y tecnología sensórica aplicada en toda la cadena de compra-venta y transformación de los residuos. Es lo que llegará, porque el futuro es ahora y depende de todos nosotros ser parte del cambio para cumplir la meta del ambicioso plan energético del gobierno nacional, cuyo propósito es que a 2030 se reduzcan en un 51% los gases de efecto invernadero y convertirse a 2050 en un país carbono neutral.


¡Todos somos parte de la solución!


Carlos T.

Rechaza, Reduce, Reutiliza y Recicla en casa para ser parte de la solución


Lo que consumimos y los empaques en los que estos artículos vienen, hacen que en Cali, según cifras de la Alcaldía de Cali, estemos generando 2500 toneladas de basura al día, lo cual según la misma Alcaldía de Cali, tiene en serios aprietos a los operadores de aseo de la ciudad.


El crecimiento demográfico acelerado de Cali presenta muchos retos ambientales, los cuales no deben ser ignorados.

 

Según el Departamento Administrativo de Planeación Municipal de la Alcaldía de Cali (documento Cali en Cifras), Cali registra un aumento de la población de 25.000 nuevos habitantes cada año.

 

Para mitigar el impacto del medio ambiente generado en los hogares caleños, la propuesta es aplicar la regla de las 4Rs: Rechazar, Reducir, Reutilizar y Reciclar. Las siguientes son las recomendaciones para aplicar en casa:

 

Rechaza: bolsas plásticas cuando estas puedan ser reemplazadas por bolsas de tela o de cambrel. Lo mismo pasa con los pitillos plásticos, lo cuales pueden ser remplazados por pitillos de papel.

 

Reduce: el consumo de energía usando bombillos ahorradores, y renovando los electrodomésticos de línea blanca por modelos ahorradores (estufa, lavadora, nevera, licuadora, etc).

 

Así mismo, se recomienda reducir el consumo de agua en el hogar, cerrando el grifo mientras se cepillan los dientes.

 

Reutiliza: evita el consumo de vasos y cubiertos desechables, utilizando vasos de vidrio, termos, mugs y cubiertos metálicos que pueden ser utilizados una y otra vez.

 

Recicla: todos los aparatos eléctricos y electrónicos que tenemos en casa (RAEE) una vez hayan cumplido su ciclo de vida, tales como celulares, impresoras, cargadores, entre otros, ya que sus microcomponentes puedes ser reciclados y utilizados para producir nuevos productos.

 

“Es importante tomar conciencia, y muy pronto, de la importancia de reciclar en casa. Eduquemos a nuestros hijos y a quienes nos ayudan en las labores domésticas, para que entre todos adoptemos la costumbre de reciclar en casa. Acordémonos de lo que nos decían nuestros abuelos: la educación empieza por casa


¡Todos somos parte de la solución!

 

Carlos T.



domingo, 19 de diciembre de 2021

No sabemos reciclar en casa


El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, en conjunto con el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, mediante la Resolución No. 2184 de 2019, que entrará en vigencia el 01 de enero de 2021, establecieron un código unificado para el color de las bolas que se deben utilizar para la separación en la fuente de los residuos domiciliarios (blanco, negro y verde).


Estamos a seis meses y medio que entre en vigencia la Resolución 2184 de 2019, en la cual se establecen los colores de las bolsas (blanca, negra y verde) que se deben utilizar para la separación de residuos en la fuente. Es de suma importancia que todos los caleños nos familiaricemos con lo que dice la norma y más importante aún, que empecemos activamente a separar, por tipo de residuo, en nuestros hogares.

 

Los caleños debemos aprender a reconocer los tipos de residuos que estamos generando en nuestros hogares y cuál es el color de bolsa correcto que debemos usar para separarlos, para así, ir creando la cultura de reciclar en casa.

 

En nuestras casas aún no sabemos reciclar y a partir del próximo año el Gobierno Nacional nos va a exigir que lo hagamos. Es por eso que nos debemos empezar a preparar desde ahora, pues cambiar de hábitos toma su tiempo. En realidad es muy sencillo reciclar, lo complejo es motivar a las personas para que lo hagan y cambien sus hábitos actuales. Por eso yo recomiendo que se haga en familia; donde grandes y chicos se involucren para que este cambio de comportamiento sea bienvenido por todos. Especialmente para los niños, esta tarea puede ser muy divertida.

 

A continuación, mis tres recomendaciones para reciclar en casa:

 

1. Hacer la clasificación adecuada de los residuos según el color de bolsa indicado en la norma: blanca, negra y verde:

 

·         Bolsa Blanca: residuos aprovechables (plástico/ cartón/ vidrio/ papel/ metales).

 

·         Bolsa Negra: residuos no aprovechables (papel higiénico/ servilletas/ papeles y cartones contaminados con comida/ papeles metalizados/ entre otros).

 

·         Bolsa Verde: residuos orgánicos aprovechables (restos de comida/ desechos agrícolas).



2. Desechar de forma segura pilas y medicamentos vencidos: las pilas y los medicamentos vencidos pueden ser llevados a los puntos de recolección, que hoy en día son muy comunes de encontrar en las entradas de los supermercados y grandes almacenes de cadena del país.

 

3. Trabajar en equipo con los recicladores de la zona: el reciclaje es una cadena productiva y los recicladores de oficio son una parte vital de ella. Es importante identificar los recicladores de la zona (quienes en su mayoría hacen parte del censo realizado por la Alcaldía de Cali y hacen parte de alguna de las asociaciones de recicladores de nuestra ciudad), y se trabaje mancomunadamente con ellos para garantizar que los materiales que se están separando en las casas terminen en plantas de reciclaje y no enterrados en el relleno sanitario Colomba-El Guabal, ubicado en Yotoco, que presta sus servicios a la ciudad de Cali y 27 municipios más del Valle del Cauca.

 

Finalmente, es importante tomar conciencia, y muy pronto, de la importancia de reciclar en casa. Eduquemos a nuestros hijos y a quienes nos ayudan en las labores domésticas, para que entre todos adoptemos la costumbre de reciclar en casa. Acordémonos de lo que nos decían nuestros abuelos: la educación empieza por casa.


¡Todos somos parte de la solución!

 

Carlos T.



sábado, 30 de octubre de 2021

4 maneras de contribuir al cuidado del medio ambiente en la post cuarentena


El planeta empieza, poco a poco, a reactivar sus sectores productivos, y nuestro país no es la excepción. Estos largos meses de cuarentena nos han hecho reconsiderar muchos aspectos de nuestras vidas, y lo único que por ahora es seguro, es que la forma en que viviremos e interactuaremos los unos con los otros no volverá a ser igual. Como sociedad deberíamos aprovechar este cambio obligatorio de “chip”, para incorporar algunos cambios en nuestros hábitos de consumo, que nos permitan vivir y consumir de una forma más amigable con el medio ambiente.

 

Rechaza: Es muy importante educarnos para poder tener criterio a la hora de elegir los productos que consumimos. Aprovecha internet para investigar y aprender. Rechaza productos que tengan un alto impacto sobre el medio ambiente o que para su fabricación consuman recursos no renovables. Así mismo, rechaza productos que no se puedan reciclar o que sean tóxicos.

 

Reduce: Está en las manos de todos nosotros el consumir menos recursos naturales, por eso trata de ser más eficiente en los recursos que consumes. No es cuestión de dejar de consumir, es cuestión de hacerlo de una manera responsable. Si consumimos menos, tendremos menos gastos, habrá menos explotación de los recursos del planeta; resultando en menos contaminación y menos basura.

 

Reutiliza: Prolongar la vida útil de los bienes y productos que compramos es una buena idea que tiene un impacto positivo en nuestras finanzas personales, al igual que ayuda a disminuir el impacto ambiental de nuestros hábitos de consumo.

 

Recicla: Residuos aprovechables se generan en nuestros hogares y lugares de trabajo todos los días. La mejor forma de contribuir a que estos materiales puedan ser reincorporados al aparato productivo es haciendo una correcta separación en la fuente de ellos. De esta manera los desechos no aprovechables se pueden disponer en los rellenos sanitarios de nuestras ciudades y los desechos aprovechables se pueden reciclar para que sirvan como materia prima en procesos de producción (de la economía circular).

 

En conclusión, con la reactivación de la economía se elevarán nuevamente nuestros niveles de consumo, por lo que es importante que tengamos en cuenta estos cuatro aspectos antes de retomar nuestras vidas en la “nueva normalidad”.

 

¡Todos somos parte de la solución!

 

Carlos T.

martes, 7 de septiembre de 2021

Hola, bienvenido a mi blog


Hola, soy Carlos Tulio Fernández Mayorga, y te quiero contar un poco sobre mí. Nací en la Clínica San Fernando y crecí aquí en Cali, jugando escondite, ponchado y fútbol en el parque, con mis amigos del barrio. Soy un orgulloso exalumno del Colegio Colombo Británico y estudié mi pregrado y posgrado en los Estados Unidos.

 

Obtuve mi título profesional en Publicidad y Mercadeo de la universidad jesuita, Marquette University, en Milwaukee, donde chupé frio de lo lindo, y  donde aprendí el valor de ser un buen ser humano primero y un excelente profesional después.

 

Buscando un poco el calorcito del trópico llegué a Miami, donde empecé a trabajar y donde realicé una maestría en Administración Internacional en la Universidad de Miami, ¡Go Kanes! Le pego al English, tengo una mente creativa y muy estratégica. Durante casi 20 años trabajé en compañías multinacionales, ocupando cargos directivos en las áreas de publicidad y mercadeo en Colombia, Chile y los Estados Unidos.

 

Después de vivir 14 años en el exterior decidí regresar a mi país, para vivir el “sueño colombiano”. Aquí en Cali, con unos amigos montamos una agencia de publicidad, pero nos quebramos; así que me fuí para Bogotá donde me reincorporé al mundo corporativo, pero me aburrí de ese voltaje y decidí regresar a La Sultana.

 

Aprovechando el boom de la era digital, en el 2014 fundé Fanáticos del Reciclaje, una iniciativa civil, que apalancándose de las redes sociales como medio de comunicación y activación ciudadana, buscaba educar sobre la importancia del cuidado del medio ambiente; invitando a las personas a tomar conciencia de que “pequeños actos de contribución”, como lo es reciclar en casa, hacer uso racional del agua y la energía, minimizar el consumo de materiales de un solo uso, etc., tienen un gran impacto en la conservación de los recursos naturales del planeta. Menos mal en esa época todavía no existía TikTok, sino me hubiera tocado aprender a hacer bailecitos…

 

En el 2016 FdR tuvo la oportunidad de invertir en una planta de reciclaje de botellas plásticas (en Jamundí), con lo que la iniciativa tomó un rumbo empresarial. Como parte del crecimiento y evolución del negocio, en estos últimos años el proyecto ha transitado por diferentes áreas de la economía circular, como lo son la gestión integral de residuos sólidos, la transformación de materias primas recicladas y la consultoría especializada en el diseño de modelos de cierre de ciclo, estrategias de “green marketing” y capacitaciones. Mirando al futuro, el principal desafío que tenemos en FdR es digital. Por eso nos estamos volcando de lleno a transformarnos en una empresa “greentech”. ¡Quién dijo miedo!

 

Fascinado con este tema de la economía circular, y con las ganas de seguir aprendiendo, en el 2019 fui de las primeras 7 personas en Colombia en obtener la certificación por ICONTEC como Auditor Interno en Sistema de Gestión Basura Cero.

 

Gracias a mi labor, guiada por la pasión y el profundo convencimiento que la génesis de la transformación ambiental es la educación, en el 2020 la Revista Gerente me entrega el reconocimiento como uno de los 100 gerentes más exitosos de Colombia, en la categoría de RSE.

 

Con el objetivo de entender mejor como funciona nuestro gobierno y el de tratar de identificar espacios desde donde poder contribuir a impulsar una verdadera revolución ambiental en nuestro país, actualmente estoy estudiando la Especialización en Estado, Políticas Públicas y Desarrollo en la Universidad de los Andes. 

 

“Creo en la Cali de ayer, la que era conocida como la ciudad más cívica de Colombia, la del presente, la de caleños resilientes, y la del mañana, la que será un referente nacional como ciudad sostenible.”

 

Si te gusta este parche ambiental y compartís mi visión de que Cali debe volver a ser una ciudad pujante, creativa y sostenible, te invito a que te suscribás a este blog y a que me sigás en las redes sociales donde me podés encontrar con el usuario: @yosoycarloste.

 

¡Todos somos parte del cambio!

 

Carlos T.



¿A dónde va a parar todo lo que botamos a la basura?

  Seamos honestos: cuando botamos algo “a la basura”, rara vez pensamos a dónde va realmente. Pero en Cali, y en toda Colombia, ese “a dónde...